Cuando uno anda cachondo coge donde le agarran las ganas

Cuando uno anda cachondo coge donde le agarran las ganas. Por ejemplo, a nosotros nos pasó apenas cuando fuimos de visita a Puebla. Se supone que íbamos a quedarnos sólo unas horas ya que nosotros vivimos en Querétaro, pero no fue así. Por difícil que parezca el día estaba horrible, así que nos agarró la noche todavía en la ciudad. Como estábamos en casa de su hermana, lo más prudente fue pedir posada, bueno, ellos nos ofrecieron hospedaje. Desde luego que no queríamos, pero insistieron tanto, que decidimos aceptar y lo demás es historia. Porque cogimos como si fuera la última noche, y mis cuñados seguro que no nos vuelven a invitar.

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