De unos besos apasionados pasamos a unas clavadas bestiales.

No existe mujer que después de unos besos no quiera terminar recibiendo mis bestiales clavadas de verga, así lo comprobé de nuevo con esta amiga. Estábamos platicando en la sala sobre el tiempo que llevamos casados y como después de la universidad cada quien hizo su vida, de tanto recordar llegamos al punto cuando le metía la verga saliendo de clases y eso despertó su deseo de coger que terminamos besándonos apasionadamente y clavando de forma bestial.

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