Ella gimió cada vez mas fuerte con cada penetrada que le daba.

Acabamos en un motel bastante modesto porque no teníamos mucho tiempo y tampoco mucho dinero para ir a una hotel normal, sin embargo estuvimos cogiendo de una manera asombrosa, le coloque sus largas piernas sobre mis hombros dejando al descubierto su deliciosa y caliente panocha para introducirme en ella hasta hacerla gritar. Al parecer mis penetradas esa noche fueron todo un éxito porque sus gemidos fueron en un aumento incontrolable.

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