En cuanto sintió mi verga en su culito gimió y lloró de placer

El sexo anal es algo que nunca habíamos probado, pero sin duda una cosa que desde siempre había querido darle. Claro que me costó trabajo convencerla  porque iba a ser su primera vez. Pero una vez que la tuve excitada y muy convencida se dejó llevar por mí y empezó a dejarse lubricar. Aunque la excitación me ganaba procuraba ser cuidadoso, pero no pude. Por lo cual simplemente coloqué mi verga en su entrada y de a poco me fui abriendo paso en ella. Su rostro, sus gritos y gemidos fueron simplemente música para mis oídos y me corrí en ella. 

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