Escort de la CDMX me deja cogérmela por el culo y se queja riquísimo

Pobre morra, me decía” despacito papi, porque me duele mucho tu verga”. Pero me lo decía de forma tan cachonda que en lugar de que aminorara mis fuerzas, con más ahínco le clavaba mi verga en su hoyito. Con cada gemido, mi excitación creía más y más, y ella lo sabía. Pero ni así se callaba la pendeja, al contrario, creo que pensó que le pagaría más por el servicio que me daba. ¡Se imaginan, pobre ilusa! De cualquier manera le iba a dar verga en su ano, aunque no quisiera, pues para eso son putas y deben aceptarlo. A poco no, carnal.

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