Hay noches en que extraño las chichotas y el culito de mi exesposa

No voy a mentirles, ya para qué… créanme lo que les digo, porque es cierto: la verdad es que extraño muchísimo las cogidas que le daba a mi exmujer. Y eso no es todo, de verdad que añoro, sentir su pepa rasuradita apretándome la verga. Era como poner un dedo dentro de la mantequilla, algo deliciosamente excitante. Pero lo que me hacía simplemente no querer dejarla es que no e decía que NO a cualquier cosa que le pidiera en la cama. Era como una pasiva ninfómana que siempre esperaba recibir un poco del placer al que todos tenemos derecho. 

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