La noche que la conocí le empuje la reata con fuerza y vigor.

Conocerla fue un acto de suerte el cual agradezco al destino porque necesitaba a una mujer así de fácil y buena en mi vida. Nos conocimos en un chat y después de algunas horas de platicar, intercambiar fotos, decidimos vernos en un sitio, al verla en persona sentí que necesitaba tenerla y ella sintió el mismo deseo. Esa misma noche terminamos cogiendo como si fuéramos una pareja de amantes pero únicamente éramos un par de desconocidos.

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