La putita quedó tan satisfecha que me llenó de lluvia dorada

Aunque intentaba aparentar calma, su rostro me decía que La putita quedó tan satisfecha que me llenó de lluvia dorada. Creo que le daba pena darse cuenta de que lo estaba disfrutando demasiado por eso intentaba no gemir tan alto, pero seamos honestos, mi verga es increíble. Yo soy el maldito amo, y ellas mis putas, por eso, siempre regresan por más. La muestra está en que esta perrita aullaba al final de tanto placer, y su cara parecía poseída por la lujuria que había olvidado que poseía. Y cuando le dije que iba a acabar con mirada tierna me dijo, no te salga, papi… ¡Todo un poema!

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