Le mostré mi verga y enseguida se arrodillo para chupármela.

Hasta el día de hoy ninguna mujer se ha negado a chuparme la verga, al parecer tengo un pene irresistible, apenas se lo muestro se le hizo agua la boca. Su mirada estaba fija mientras me bajaba el pantalón, al ver su cara de deseo me saque la verga para azotársela, la nena abrió su boca lo mas que podía para tragársela toda, después de metérsela empezó a acariciarla suavemente, se la metía una y otra vez saboreando su sabor, lamia el tronco de inicio a fin sin descanso, estaba puliendo mi verga con su rica lengua. Después de varios minutos le dije que estaba por terminar, ella con una sonrisa me señalo que se los quería tragar, así fue como termine en su rica boca.

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