Me duele amor mételo despacito para que te disfrute más papi

A pesar de que ya tiene 26 años, Elisa nunca había tenido novio y le costaba soltarse cuando estábamos solos. Obvio me costaba mucho que ella se sintiera con humor para la intimidad, para coger, pues. Así que tuve que irla llevando de a poco, seducirla con besos, caricias, con ese sentimiento que a todas derrite. Y cuando la tuve a modo, le fui enseñando que un beso puede ser húmedo y muy excitante. Que una mirada a veces significa me encantas, y te deseo con locura. Y eso definitivamente terminó por encenderla, por romper la barrera última que su pudor le daba. Y cuando eso pasó, el sexo se volvió delicioso.

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