Mi morra se retorcía de placer al sentir mi verga entrar y salir.

Esta metida de verga quedara en la memoria de mi morra toda su vida, llegamos a mi casa con muchas ganas de coger ya que no la había visto en dias y fuimos directamente a mi habitación la tumbe a la cama y mientras la besaba la despojaba de su ropa, me puse entre sus piernas y acariciaba su vagina con dos dedos para ir calentando la cancha cuando la sentí lista le acomode mi miembro entre sus labios vaginales y se la clave hasta llevarla a tres orgasmos.

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