Necesitaba una nueva verga que la hiciera aullar de placer

Einara necesitaba una nueva verga que la hiciera aullar de placer… y dolor y acabó lastimada. Claro que luego de ver al tipo con el que se metió es fácil entender porqué la pobre chica apenas  si podía hablar. Resulta que el tipo que la obligó a hincarse y mover el culito así es un hombre muy dominante. De esta forma, todo tiene sentido y se explica porque la putita se dejó hacer. No es que no quisiera, y no le gustara, sino que no podía moverse. Ni siquiera era dueña de sí misma para ese momento en que ya estaba totalmente entregada.

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