Papi no te salgas, sigue, sigue no te pares mi vida, hazme tuya

Ay papi, me vuelves loca, me tienes super cachonda y mojada… no seas malo. Ya Papi no te salgas, sigue, sigue no te pares mi vida, hazme tuya. Me decía mientras bombeaba mi verga contra su vagina, desde luego que sentía como me apretaba y gemía. El placer de alguna manera la había cegado y eso mismo hacía que perdiera toda razón, sólo le interesaba que acabara en ella, que la llenara de placer. Y yo, que soy un caballero eso hice, la he llenado de tal forma que bueno… creo que puedo decir con certeza que va a regresar por más pito para su panocha.

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