Para culear nada como Magdalena la puta de mi colonia Obrera

En mi colonia lo que sobran son las chavas buenas y que siempre quieren que les invites un trago. Como buenas defeñas siempre saben agradecerte la cortesía, y ellas no son la excepción. Luego de unos tragos, la mamita me dijo toda risueña que si la seguíamos en otro lado, y yo que soy buen entendedor, rápidamente pagué la cuenta y me largué con ella de ahí. Ya en la calle pedí un taxi y más rápido que un rayo llegamos a un hotel, algo modesto, pero limpio y discreto. Y así fue como conocí lo entregadas que pueden ser las mujeres cuando te tomas el tiempo para hacerlas sentir unas reinas, aunque sea por una noche.

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