Pobre Nayelli le dolía tanto que se puso a llorar

Pobre Nayelli le dolía tanto que se puso a llorar y cómo no iba a hacerlo, si el cabrón de su novio se la metió sin lubricarla antes. Es decir, no tuvo tiempo de nada y obviamente le dolía, pero poco a poco ese dolor fue cediendo. Así que lo que empezó como dolor, poco a poco tomó matices de placer. El placer era tan intenso que tuvo que cerrar los ojos para no perderse y disfrutar al máximo. De alguna manera se sentía sucia por disfrutar de esto, pero era lo que quería, lo necesitaba… Y claro que lo obtuvo.

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