Se monto y le enterré mi daga de carne en su pequeña vagina.

La nena muy confiada de que tenia la reata pequeña se puso encima de mi, tremenda sorpresa que le di cuando le enterré toda la daga de carne que tenia bajo el pantalón, su cara de dolor no la podía esconder y dejo salir unos pequeños gritos al final su estrecha vagina se acostumbro al tamaño de mi verga y la puta se la paso montando toda la noche, solo era cuestión de que aguantara un poquito de dolor para que llegara el placer incalculable.

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