Se quedó a dormir en mi casa y me aprovecho de ella borracha

Ahora sí que como dicen, «a caballo regalado, no se le mira el diente»… y ya que ella llegó solita a mi casa, pues me aproveché de la situación y la hice mía. Tampoco es como que pudiera hacer mucho con la pedota que tenía, pero bueno. Ya que vi que solita se desnudó y se quedó en la cama súper tranquila, pues, poco a poco me acerqué a ella, la acaricié, y sentí como la verga se me entumecía al contacto de esa piel tan suave. Como hombre que soy, me perdí en la lujuria y, me sentí en la imperiosa necesidad de meter mi vergota en su vagina. Lo demás es historia.

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