Soy masajista y el mejor amante que mis clientas han tenido

Aunque muchos de mis amigos presumen de tener trabajos envidiables y de poseer cosas que otros envidiarían. A mí eso realmente no me da ninguna envidia de nada. Mi trabajo es lo máximo para mí, pues gracias a ello he podido convivir y disfruta de más de una mujer. Todas son diferentes, ninguna me ha dado lo que la otra ofrece. Y por supuesto eso me hace agradecer todos los días que cada vez la lista de amantes se vaya haciendo más y más grande al igual que mi verga. Supongo que el encanto de este trabajo es esa: tener una vergota grande y venosa que las haga gritar y gemir pidiendo más sexo.

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