Todas son muy santas hasta que les meten la riata

Todas son muy santas hasta que les meten la riata y las dejan con las piernas temblando de deseo y ansiedad. Y lo digo porque así le pasó a mi sobrina, la super matada en la escuela y que nunca tuvo novio. Ya saben, la hija perfecta, la chica que a todos satisface por su comportamiento y educación. Así es ella, una hermosa nena de apenas 21 años, y que por lo mismo era una bomba de tiempo. Digamos que tuve suerte de estar en el lugar indicado cuando flaqueó y le dio rienda suelta a sus instintos. Los mismos que toda mujer desea explorar alguna vez.

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