Un beso negro siempre me pone de buen humor para penetrar a mi mujer

Mi esposa es una cachonda perdida. No hay día que no me insinúe que anda muy caliente y quiere que le quite las ganas. Parece un gato al acecho de un ratón cuando me ve llegar. Y eso ya nos ha acarreado un par de situaciones incómodas; ya sea con los vecinos, o con sus papás el bochorno es el de siempre por su sensualidad desbordante. Con ese culazo que se carga la muy puta, es más que evidente que si no la llenara, seguro que se buscaría alguien que la penetrara de planta u ocasionalmente. Ya saben, nunca falta un alma desinteresada para esos menesteres. Por eso nunca dejo de darle lo que me pide, y lo hago puntualmente y sin trabas. Total, soy igual de pervertido que ella, o quizás un poco peor, pero me gusta que se crea que me tiene dominado. Así puedo disponer de su cuerpo a mi antojo y conveniencia. 

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