Ya no, me duele, me decía, pero igual se la metí por el culito

Jejeje, disfruté mucho escucharla:  «Ya no, me duele, me decía, pero igual se la metí por el culito«. Y es que a pesar de lo que diga, ella es una perra avorazada, le encanta la verga, que la hagan una puta. Eso es lo que le gusta. De ahí que cada vez que pueda la hago mía y la obligo a darme más de ella. Si no me creen vean cómo se me pone de a pechito la cabrona, noten como aunque le pesa mi verga, no se raja, al contrario. Al final siempre me pide más, y más porque eso es lo que necesita cada noche: sentir mi verga en su panocha.

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